Trump el inflacionista

Trump es un poliedro que puede analizarse desde distintas caras. A mí me interesa ahora mismo analizar una. ¿Hay alguna intención económica oculta debajo de sus últimas actuaciones? Y no digo oculto en plan conspirativo, lo pienso más como un ejercicio de ajedrez en el que se analiza el movimiento del contrincante no solo por la pieza que se ha comido sino por la jugada que puede tener en su cabeza. Y me centraré en dos de sus movimientos la rebaja de impuestos y los nuevos aranceles, más otro de postre. Estados Unidos tiene una economía saneada con pleno empleo y crecimiento económico. Su sistema bancario ya devolvió las ayudas estatales. Y es que toda la banca estaba quebrada. Si prestan más de 10 veces lo que tienen en caja (hubo bancos que prestaron 50 veces lo que tenían en depósitos) y la morosidad supera a su activo (es decir, lo que tienen en money más sus bienes) están quebrados. En España pagaremos las ayudas bancarias a escote, pero bueno, no me quiero desviar del tema. El asunto es Trump y sus intenciones. Como decía, una economía potente pero con una enorme debilidad, su elefantiásica deuda pública (gran parte en manos chinas) y privada. Comerse semejante montaña mediante el crecimiento económico (que todo lo puede) es una tarea ardua y lenta. Pensando en este tema tuve una idea original, aunque probablemente equivocada… o ¿no? Y es que la forma más liviana  de terminar con la deuda es mediante la inflación. No voy a entrar en las consecuencias de la inflación como el “ladrón silencioso” y demás. Sólo me interesa su relación con la deuda (ceteris paribus que decimos en la Uni.). Esto que afirmo no es algo que se ve a primera vista, por eso me explicaré con un ejemplo de andar por casa. Y es que el banco de España ha realizado una encuesta y ha obtenido datos que reflejan el analfabetismo financiero de la población (una vez más y con pocos visos de que se vaya a hacer nada al respecto, pero bueno). El caso es que 4 de cada 10 españoles no sabe qué es la inflación. Dato que empeora hasta el 51% entre los jóvenes de 18 a 24 años. Nuestros padres nos decían “métete en piso que ya saldrás”. Bajo ese mantra nos hemos criado algunos. Esa frase tiene sentido por la época que vivieron los que compraron piso en los años 70 y 80. Con unos tipos de interés que superaban los dos dígitos pero pudiendo pagar la hipoteca en pocos años. Su deuda se diluyó como un azucarillo en el café por la inflación. Con una inflación anual que en el año 1977 llegó casi al 25% (de país bananero). Esto significa que si el 1 de enero decidía esperar a comprarme un Citroën 2 caballos con mis 100.000 pesetas, el 1 de enero del año siguiente necesitaba 125.000 pesetas para poder pagarlo. Pero, ¿qué hubiera pasado si hubiese pedido un préstamo, con un año de carencia, para comprármelo el 1 de enero de 1977? Los salarios tienden a subir como la inflación, es decir, que tendría un sueldo mayor en pesetas (pero no en capacidad de compra, sube mi salario pero también suben los precios). Supongamos pues, que me subieron el sueldo el 25%. Pero, mientras tanto, ¿qué ha pasado con la deuda? Pues que se ha quedado en aquellas 100.000 es decir, se ha empequeñecido “realmente” un 25% porque todo ha crecido menos ella…  Genial para mí, que además he disfrutado de mi flamante 2 CV durante todo el año. En el caso de los pisos es exactamente igual. Con el beneficio añadido de que los precios de los pisos subieron como la inflación, más menos, así que negocio redondo. Trump es promotor inmobiliario. Estos son los tipos más endeudados de la economía, ya que van al banco con un terreno y piden varias veces el activo que aportan para financiar su nuevo proyecto inmobiliario. Además, vivió aquellos años inflacionistas de los 70 y 80, sabe en propia carne qué gran amiga fue la inflación. Así pues, estará encantado de recalentar la economía con una rebaja de impuestos que hará que familias y empresas gasten más. Ese auge tirará de la demanda de empleo por la vía de subidas salariales para fichar a empleados, ya que están en pleno empleo. Y si suben los salarios y el consumo subirá la inflación. Además, los aranceles suponen un incremento en los precios de los bienes “afectados” por el arancel. Si ya le sumamos la subida del precio del petróleo por su beligerancia en Oriente Medio con la Embajada de Israel, tenemos el coctel perfecto. Una gran noticia para los que estén endeudados. Aunque por otra parte, si hay inflación subirán los tipos de interés y crujirán las hipotecas variables. Pero eso será para los que no se la hayan pasado a tipo fijo.

 

Carlos Medrano Sola es economista

www.eximiaconsultores.com

 

 

Posted by Carlos Medrano


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