Emigración socioeconómica

Antes de 1914 la inmigración era libre en los USA y se podía llegar en una barca a la isla de Ellis  y cruzar la frontera. Aquella emigración fue buena para los que llegaron y para los que estaban. Los que llegaban lo hacían porque pensaban que era mejor para sus familias. Para ver qué prefieren las personas solo tenemos que fijarnos en como “votan con los pies”. Sus pies señalan sus preferencias. Los ciudadanos estadounidenses también mejoraban por los recursos humanos que suponían para un país en crecimiento. Los inmigrantes llegaban a trabajar y para tener un futuro que no podrían conseguir en sus países de origen. Llegaban atraídos por ese imponente faro llamado “Estatua de la Libertad”. La clave del cierre de fronteras fue el comienzo del estado del bienestar. Si cada residente tiene ayudas públicas o unos mínimos ingresos asegurados (que les permiten subsistir sin importar si trabaja o no) es una situación imposible de sostener, ya que un gran número de personas preferirán vivir con esas condiciones que en sus países.

Nuestro estado del bienestar es una rareza en el mundo y nos lo vamos a cargar. La Unión Europea no llega al 7% de la población mundial. Quince países atraen el 65% de la inmigración ilegal en el mundo, uno de ellos España según un informe de la OCDE. La inmensa mayoría de esos inmigrantes no procede de las zonas más pobres del planeta sino de países con alto nivel de crecimiento pero con otras dificultades. En el informe se indica que dichos inmigrantes, no buscan países limítrofes mejores que el suyo, sino que dan el salto a los países más avanzados del planeta. El 80% de los inmigrantes procede de un grupo de 59 países, en su mayoría calificados como de elevado crecimiento. Las razones de dicha situación, según la OCDE, se debe a que la brecha entre los países más ricos de destino y los emergentes se ha ampliado en los últimos 20 años, en segundo lugar a que la mejora en ingresos en sus países no se ha traducido en términos de seguridad, bienestar y posibilidades de futuro, lo que anima a las personas que pueden permitírselo a buscar alternativas en el extranjero. Y en tercer lugar, las nuevas generaciones de inmigrantes buscan países a donde hayan llegado familiares o amigos. Este informe muestra la paradoja de que a más desarrollo en origen mayor emigración. Es contra intuitivo que cuando un país va mejor económicamente se produzcan mayores tasas de emigración. La explicación se atribuye a que los emigrantes no sólo buscan el beneficio económico sino también una mejora en sus condiciones de vida. Emigran los que se lo pueden permitir. En sus países el desarrollo económico no va acompañado por avances en democracia, libertad, igualdad e integración de la mujer. El informe concluye con que hay un 11% de la población mundial que quiere emigrar. O sea, de 7.350 millones de almas serían unos 808 millones de personas, más que toda la población europea. Difícilmente absorbible sin generar grandes desequilibrios.  En África viven más de 1.200 millones de personas y en Europa algo más de 700 millones. Si acogemos a unos por causas humanitarias  ¿por qué lo negamos al resto? ¿Por qué están en alta mar? Estamos asistiendo a uno de los mayores genocidios de la historia por todas las personas que han muerto y mueren en el Mediterráneo tratando de alcanzar la costa europea. Y determinadas políticas generan incentivos peligrosos, especialmente para los que pierden su vida.

Hay otras caras de la inmigración. Tengo la suerte de trabajar en un programa de la Cámara de Comercio de Navarra para emigrantes emprendedores. Me contagian con su entusiasmo cuando trabajamos sobre sus ideas de negocio. Mis alumnos (van a ser un centenar este año) han llegado aquí a trabajar en aquello que no queremos los españoles. Pero valen mucho más que eso y buscan mejorar emprendiendo. Tienen la fuerza interior de los que lo han pasado mal, y saben que solo hay una dirección posible, y es hacia adelante. Y les va a ir bien. Y más pronto que tarde estaremos llevando nuestros currículos para que nos den trabajo.

 

Carlos Medrano Sola es economista en

www.eximiaconsultores.com

 

Posted by Carlos Medrano


Scroll to Top