Lady Godiva & Iron Lady

Y nos vuelven a subir los impuestos. Otra vuelta de tuerca que tiene recorrido porque, por desgracia, el contribuyente lo admite sin más. Y nada se dice de lo que recibimos a cambio ni de si no se podría ahorrar algo. La austeridad es una virtud, aunque algunos en estos tiempos, se han propuesto convertirla en un vicio (lo del austericidio).  Ser austero es distinto de ser tacaño. El tacaño y el cerdo solo dan un día bueno en sus vidas, el último. Ser austero significa ser sencillo y moderado. Y dedicar unos recursos a lo importante restándolos de lo innecesario. El afán recaudatorio sin más no soluciona nada porque no elimina las ineficiencias sino que las perpetúa, ya que éstas, encuentran una forma de continuar con su incompetencia esquilmando al ciudadano. Y que no me vengan con la cantinela de “que paguen los ricos” que al final acabamos siendo siempre los mismos paganos.

Subir impuestos sin parar es un camino que ya vivió Inglaterra en los 70 del pasado siglo. Los grupos de Rock abandonaron el país para tributar menos. Queen grabó en Francia su célebre éxito “Bycicle race” escapando del subidón impositivo. Freddy Mercury descubrió, en el aquel verano del 78, el Tour de Francia y todo el montaje que llevaban… así que una tarde se le ocurrió la mencionada canción. Alguna ventaja tenía que tener todo esto. Los ingleses tienen un personaje mítico medieval llamado; Lady Godiva, esposa del Conde de Chester (también cantada por Queen en “Don´t stop me now”). Cuenta la leyenda que abrumada por las subidas de impuestos que su marido perpetuaba a los vasallos, se solidarizó con ellos, y le pidió a éste, que los bajara. El Conde accedió pero con la condición de que ella pasease a caballo y  desnuda por la calle principal de Coventry. Cosa que pensó nunca haría su bella esposa. Pero ella pidió a los vecinos que permanecieran en sus casas encerrados y con las ventanas cerradas para no perturbarla por su desnudez. Y así lo hicieron y ella cabalgó sobre el caballo por el centro de la ciudad sin que nadie la viera desnuda. Bueno, casi todos, porque un sastre si la vio, un tal “Peeping Tom”, quedando su nombre como sinónimo de mirón en lengua inglesa. El Conde de Chester no tuvo más remedio que cumplir su promesa. En los 70 no tuvieron a ninguna Lady Godiva así que todo se fue al garete. Que es una de las formas cómo se solucionen los problemas. Lógicamente es una de las peores… pero cuando ya no se puede recaudar más y los gastos siguen subiendo, no toca más remedio que hacer algo. Fue entonces cuando subió al poder Margaret Thacher, que no era precisamente una damisela medieval, aunque fuera conocida también como Lady, en este caso “Iron Lady” (dama de hierro). Y puso el sistema en orden en base a medicinas amargas pero sin otro remedio a esas alturas de la situación.

Solucionar los déficits por la vía de los ingresos, si se puede,  es lo más sencillo para equilibrar un presupuesto. Con ocasión de la reestructuración de una empresa, expliqué de forma sencilla, la fórmula sobre la que se basa la mayor parte de la carrera de GADE, Economía y parte de la de derecho: I – C = R. Donde I son los ingresos, C los costes y R el resultado. Este último tiene que ser mayor que cero, por lo que o subimos I o bajamos C. Así que cuando la empresa está en crisis hay que mejorar las ventas porque es la variable que más valor genera para la empresa. Y si no sube la I habrá que tocar la C. Pero además, hay que analizar todas las áreas, productos, servicios etc. para conocer sus rentabilidades, prescindir de lo que no tiene un mínimo de rentabilidad y aprovechar los recursos escasos para lo que sí la tiene. Pero en el mundo del sector público no hay pérdidas, las empresas públicas que no cuadran el presupuesto están infradotadas. Así que hay que buscar esa financiación llamando a Hacienda para que provea. Y mientras Hacienda haga su trabajo todo seguirá para adelante sin problemas. Mi padre se jubiló después de varios años al frente de la comunidad de regantes de Azagra y una de las cosas de las que más satisfecho estaba es que habían hecho frente a todas las necesidades de sus asociados sin subir la cuota ni una peseta. Y a mí me enorgullece recordarlo, aunque este tipo de gestiones no estén ahora de moda.

 

Carlos Medrano Sola es licenciado economista

www.eximiaconsultores.com

Posted by Carlos Medrano


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