Educación impositiva

Agárrense los bolsillos porque nos viene una subida de impuestos que va a superar el récord de 2007 con Zapatero (37,3% del PIB en 2022). Los motivos que han expuesto son varios: para el presupuesto social, para reducir el déficit y la deuda, porque pagamos menos que la media europea, porque estamos creciendo,… y la que más “me gusta” lo van a pagar los ricos. Como decía Jaume Perich “Nuestro sistema fiscal es una maravilla: el que tiene más, paga más, y el que tiene menos también paga más.” De aquellos viernes sociales vienen estos lunes fiscales. Mientras tanto países como la rescatada Grecia (del 40,3% al 38,1% del PIB) y Portugal (del 35,2% al 34,8% del PIB) aseguran a Bruselas que bajarán la presión fiscal. Austria va a batir su récord de bajada fiscal. Van a bajar la carga impositiva total un 5%. Es decir, que el año que viene los austriacos tendrán una especie de aumento de sueldo del 5%.

Si en España te quejas de la subida de impuestos te llaman liberal y se acabó la disputa. Desgraciadamente la discusión política se parece más, a las de los que son del Madrid contra los del Barca, que al ideal de una sociedad crítica y exigente. Y digo desgraciadamente porque cualquier queja que tengamos sobre la gestión pública será contrarrestada con argumentos emocionales. Por otra parte, los votantes indecisos basan la elección del candidato en características personales como su simpatía (otra vez manda la emoción y no la razón). Tenemos partidos que ocultan sus intenciones en las elecciones o realizan políticas inesperadas (Zapatero bajo los impuestos porque decía que era de izquierdas o Rajoy que los subió en plena crisis). En estos casos razonar con sus votantes es tan improductivo como discutir con hooligans sobre si ha sido penalti. Nadie habla de que se vaya a mejorar la eficiencia de la administración o los servicios públicos.  Cuando menos se debería cuestionar si la subida de impuestos va a mejorar las listas de espera, o el abandono escolar o algo… a ver si al final de lo que se trata es de pagar el apoyo en la investidura.

La educación financiera es clave para que exista una ciudadanía exigente. El analfabetismo económico de la sociedad (ej.; la gran mayoría no sabe ni qué es la inflación) hace que el gobernante tenga muy fácil aplicar medidas poco ortodoxas sin miedo a ser reprendidos por la opinión pública. Y es que es la opinión pública donde hay que incidir para cambiar la situación actual. Enseñar a tener un espíritu crítico, y no envidiar las riquezas de los demás, y no culpar a los demás de mis problemas. Cuando se pilla a estos falsos profetas en un arrenuncio se excusan con que la culpa es del sistema. Como decía Echenique de Podemos cuando le cazaron sin dar de alta en Seguridad Social a su cuidador o los que invertían en Panamá. Como decía Mark Twain “No vayas por ahí diciendo que el mundo te debe algo. El mundo no te debe nada. Estaba aquí primero.”

El Estado no nos va a solucionar la vida, si te da algo es porque antes se lo ha quitado a alguien. No hay que gorronear: el servicio público no es gratis (aunque la ministra Carmen Calvo dijera que el dinero público no es de nadie). Nada es gratis, alguien ha pagado por ello, probablemente tú o tus padres. Tus hijos pagarán la enorme deuda pública que supera el PIB. Cuando los gastos son a escote hay maleducados que se aprovechan y pretenden que les paguemos hasta los vicios. Y luego está la tragedia de los bienes comunales. Como es de todos, pues no es de nadie.  Y es que los bienes públicos no se cuidan como cuando son en propiedad. No hay más que ver cómo están los urinarios públicos de las estaciones de tren o de los institutos. Hay que educar en el cuidado de lo que es de todos. Y  fomentar la meritocracia frente a freír a impuestos a los que más ganan, que son los mejores profesionales. ¿Qué sentido tiene trabajar tan duro si luego debes entregar el 53% de tu esfuerzo en el IRPF? Y después hay que pagar el 21% de IVA. Los que pagan el 53% no son los ricos, estos se convierten en empresas para pagar el impuesto de sociedades (inferior al 30%) igual que aquellos Ministros que tenían empresas para desgravar. Decía Einstein “No hay cosa más difícil de entender en el mundo que el impuesto sobre la renta.”

 

Carlos Medrano Sola es economista en

www.eximiaconsultores.com

Posted by Carlos Medrano


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