Ruego al nuevo Gobierno en favor de la Pyme

Ahora que se ha formado nuevo Gobierno y se oyen tambores de subidas impositivas para las empresas, me gustaría enfatizar la importancia de facilitar el crecimiento de la Pyme como medida de fortalecimiento económico.

La tendencia natural de la empresa es el crecimiento. Especialmente en sus comienzos y más si tiene la figura del empresario fundador (Self-made man que dicen los yankis). De potencia arrolladora crece hasta su máximo nivel de competencia y “más allá”. Pero detrás del incremento en la facturación está una serie de complicaciones como las tensiones de liquidez (desde que vendes hasta que cobras el dinero lo pones tú), incremento de stocks, de la fabricación, del personal, etc. En algunos casos ese “más allá” significa que se vuelve incompetente para gestionar ese tamaño. El principio de Peter del empresario. Esto que es bastante intuitivo, lo demuestra el estudio de 5.000 empresas americanas de la Fundación Kaufman y la revista INC que muestran como dos terceras partes de las de mayor crecimiento sufrieron una reducción de tamaño, quebraron o fueron vendidas en condiciones nada favorables. INC realizó dicho estudio en 5.000 empresas en USA. Por otra parte, el Círculo de Empresarios realizó otro análisis en la UE sobre la competitividad de las empresas según su tamaño. En él se vio como la empresa española es igual de competitiva que las otras europeas siempre que se compare con las de su tamaño. Es decir, una micropyme (menos de 10 trabajadores) alemana y española son similares en cuanto a productividad. La diferencia radica en que la gran empresa (más de 250 trabajadores) es el doble de productiva que la micropyme y la mediana empresa (más de 50 trabajadores) es 1,7 más productiva que la micropyme. Es en la composición por tamaños de las empresas donde nos barren los europeos porque en España el 94% son micropymes, cosa que en otros países hay muchas empresas más grandes, es decir, más competitivas. Parece claro que se debería fomentar el crecimiento de la pyme, pero no es así, de hecho, la normativa está creada para incrementar exponencialmente los requisitos legales a partir de los 50 trabajadores. Si se ven las gráficas de empresas por tamaño se ve cómo se abarrotan en el trabajador 49. Parece un tsunami a punto de reventar la gráfica, que continua en el trabajador 50 muy abajo como si entre ambos hubiera un acantilado. A partir de 50 la gráfica vuelve a tener un comportamiento similar. ¿Qué pasa en el trabajador 50? Pues varias obligaciones, por ejemplo, constituir Comité de Empresa, tiene que implantar la ley de minusválidos para integrar en plantilla el 2% de trabajadores, e incluso hay una ley que obliga en todas las empresas con locales permanentes donde se reúnan más de 50 trabajadores a establecer comedores donde los trabajadores puedan comer a un precio módico. A mí me parece todo muy bien, pero ¿no se podría incrementar la cifra de 50 trabajadores hasta el siguiente escalón de 250? Eso implicaría que la empresa crecería de forma natural según sus posibilidades y en ese escalón de 250 trabajadores ya sería 1,7 veces más productiva. Ya estaría en otra fase menos frágil, porque la esperanza de vida de una microempresa es de menos de 9 años frente a los casi 30 de la empresa mediana y grande. En la mediana y gran empresa pagan más, porque sus trabajadores son más productivos (sus costes se diluyen mejor con el incremento de la productividad al crecer).

El tamaño importa también porque tienen más músculo financiero y personal para innovar más y vender en mercados internacionales. Pero el dato demoledor es que las empresas de menos de 50 trabajadores crean 7 de cada 10 empleos en España (según Randstad y Cepyme). Entonces, ¿a qué están esperando para legislar en favor del crecimiento de la Pyme?

Crecer es complicado, lo mismo que hay empresarios muy lanzados los hay cautelosos porque saben que les va a suponer un gran sacrificio. Crecer implica un riesgo técnico que consiste en ser capaz de mejorar la tecnología de la empresa. Un riesgo de mercado al incrementar geográficamente o por tamaño de cliente las ventas, las condiciones cambian. Y un riesgo de gestión que implica tener mandos intermedios, recursos financieros suficientes, planificar, etc. Tanto los empresarios que crecen hasta donde no pueden más como los que frenan el crecimiento por miedo están equivocados. La empresa tiene que crecer al ritmo que ella deba, de acuerdo con sus posibilidades internas y externas. Es una persona jurídica, pero persona al fin y al cabo con un futuro por desarrollar. Y el gobierno puede hacer mucho, por el bien de todos, para facilitarlo.

Carlos Medrano Sola es economista en

www.eximiaconsultores.com

Posted by Carlos Medrano


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